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Noticias de la Comunidad Or Sinai | Correo N°76
 
SHABAT JUNTO A OR SINAI

VIERNES 9 DE JUNIO 2017 - 15 DE SIVAN 5777
18.30 hs. Charla sobre la Perashá | 19.15 hs. Kabalat Shabat | Kabalat Shabat Joven

SÁBADO 10 DE JUNIO 2017 - 16 DE SIVAN 5777

10.00 hs. Shajarít | 11.00 hs. Lectura de la Torá | 12:15 hs. Kidsuh para toda la familia | 17:15 hs. Minjá

Encendido de las velas de shabat: 17:32 hs. Havdalá: 18.31 hs.

 
 
Behaalotjá
¿Dolor o privilegio?

Por Yossy Goldman

Está bien, debemos admitirlo. Nadie sabe cómo hubiera reaccionado si hubiese estado en la piel de los judíos que anduvieron por el desierto. Resulta fácil criticar su falta de fe en Di-s y el hostigamiento constante hacia Moshé. Incluso cuando Di-s les brindaba los milagros más increíbles –pan del cielo y agua de las piedras– estaban muy ocupados lamentándose por sus penurias a lo largo del camino. Pero, ¿nosotros hubiéramos actuado distinto? Quién sabe. ¿Acaso es fácil vivir en el desierto, incluso con todos los milagros que nos muestra la Biblia?

Podemos decir que esto depende en gran parte de la actitud que adopten las personas y de las perspectivas de vida que tengan.

Hace poco, oí una reflexión muy profunda del Rabí Moshé Feinstein, una de las autoridades más sobresalientes de la ley judía de nuestros tiempos (falleció en 1986). Hablaba de las generaciones de judíos inmigrantes de Estados Unidos que dieron origen a lo que luego se conoció como la “generación perdida”. ¿Cuál fue el motivo por el cual los hijos de padres religiosos, o al menos tradicionalistas, se alejaron tanto del judaísmo que habían vivido en sus hogares? Rabí Moshé sostiene que esto puede resumirse en una simple cuestión de actitud. Esos padres, ¿les transmitieron el judaísmo a sus hijos como una carga o como una dicha, como algo placentero o como algo doloroso?

Acaso esos niños escuchaban en sus hogares: “¡Oh, qué difícil que es ser judío!” o “¡Ah, qué bueno es ser judío!”. En aquel momento, ser judío en Estados Unidos, ¿era algo tedioso o algo para celebrar? Dependiendo de si crecían escuchando que el judaísmo era una carga o un privilegio, esos niños elegían embarcarse alegremente en la vida judía o escapar de ella tan rápido como les fuera posible. Según Rabí Moshé, de eso dependía el éxito o el fracaso de toda una generación.

De hecho, sabemos de muchos judíos que sobrevivieron al Holocausto sentían que el ser judío representaba una sentencia de muerte, Di-s no lo permita, a causa de la horrible experiencia que habían tenido que atravesar. Hubo quienes decidieron alejarse lo más posible de Europa. Muchos se dirigieron a Australia y se convirtieron en “judíos anónimos”. Algunos incluso nunca les contaron a sus hijos que eran judíos.

Por este motivo, el ex gran rabino del Reino Unido, Rabí Immanuel Jacobowitz, sostenía que si bien era importante enseñar acerca del Holocausto, existía un peligro oculto en hacer demasiado hincapié en el tema en las escuelas judías. Queremos que los niños perciban el judaísmo como una bendición, no como una maldición. Nuestra práctica judía no debe ser oscura y depresiva, sino alegre y regocijante.

Recuerdo una discusión que tuve con un grupo de empresarios hace un par de años cuando trataba de compaginar una presentación para promocionar nuestras instituciones locales. Intentábamos encontrar una imagen particularmente poderosa. Un doctor de renombre sugirió que, para él, la imagen más significativa dentro de la vida judía era la del Rebe caminando en dirección a la casa de luto cargado de su bolso con libros de rezos. Puede que para él esa imagen fuera muy poderosa, pero para mí, como rabino, me parecía un tanto deprimente. ¿Acaso soy el ángel de la muerte?

Los judíos en el desierto tenían sus propios problemas. Debemos intentar aprender de sus errores y ser más fieles al liderazgo de Moshé en nuestros tiempos. Pero más allá de eso, no debemos quejarnos y lamentarnos por los desafíos de la vida judía. Nuestro deber es transmitirles a nuestros niños la felicidad y el regocijo del judaísmo. Sólo entonces, Di-s mediante, abrazarán el judaísmo durante muchas generaciones por venir.

 
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Con inmensa alegría, pronto inauguraremos un nuevo Sefer Torá.

Un nuevo Sefer Torá lleva a una comunidad bienestar y mucha brajá para todos. Queremos que vos y tu familia formen parte. Te invitamos a participar con una Parashá en mérito de tu familia o de un ser querido.

Aprovechá esta oportunidad. Comunicate con Verónica y reservá tu Parashá 4822-2286 o info@orsinai.org.ar

El Sefer Torá fue donado por la familia Bilavsky.

Hajnasat Sefer Torá

Con gratitud y alabanza a Di-s, tenemos el agrado de invitar a usted al Hajnasat Sefer Torá, Hajnasat Sefer Torá.

Lunes 12 de junio | 18 de Sivan | 19.30 hs. Comunidad OrSinai, Anasagasti 2085

PROGRAMA: Escritura de las últimas letras | Baile con la Torá | Lejaim

¡Los Esperamos!

 
 

¡DALE PLAY!

Grabé mi Iejidus (audiencia privada con el Rebe)


► ¡Mirá el video!
 
¡MAZAL TOV!

Saludamos a Gerardo y Paola Reizelman, por las celebración del Bat Mitzvá de su hija Valentina Reizelman. Quiera Hashem que puedan verla crecer en el camino de la torá y las buenas acciones y que tengan el merito de acompañarla en la jupá con salud y alegría.

 
 
KIDUSHIM

El kidush de esta semana es ofrecido gracias a la generosidad de la familia Grinberg en honor a los cumpleaños de Malki y Shimon Grinberg..

 
 
¡IOM HULEDET SAMEAJ!

En la semana de su cumpleaños, saludamos con mucha alegría a David Cassin.

 
 
 

Jasid es alguien que ha comenzado a relacionarse con el jasidut (filosofía jasídica). Y aunque aún no haya llegado al nivel adecuado, por el sólo hecho de que su deseo es lograrlo, es digno de ser llamado Jasid.

 
 
 
LUNES
08.10 hs. Tefilin y café con Torá
17.15 hs. Torá Kids: Clases para chicos de edad primadia
 
MARTES
08.10 hs. Tefilin y café con Torá
17.00 hs. Curso de Bat Mitzvá
18.30 hs. Tania para jóvenes
19.00 hs. Guemará Para hombres
 
MIÉRCOLES
08.10 hs. Tefilin y café con Torá
09.30 hs. Torá para mujeres
15.00 hs. Torá para mujeres
19.00 hs. Torá para hombres
19.00 hs. Torá para adolescentes
 
JUEVES
08.10 hs. Tefilin y café con Torá
17.00 hs. Curso de Bar Mitzvá
19.00 hs.
Jasidut para Hombres
 
VIERNES
08.10 hs. Tefilin y café con Torá
09.30 hs. Tania para Jóvenes
 
 
Acumulando piedras preciosas

Aquel rey tenía una gran preocupación. Su país estaba en guerra con la nación vecina, y ya habían pasado varios años sin que se encontrara la solución; ni por medio de la paz, ni por medio de la victoria.

Un buen día se le ocurrió que le iba a otorgar un grandioso premio, a aquel que lograra, de algún modo, poner fin a la contienda. El premio iba a ser, nada menos que poder entrar a la bóveda del tesoro real, y quedarse con todo lo que pueda llevarse en el lapso de siete minutos.
Surgieron miles de propuestas, pero ninguna de ellas satisfizo al rey.
Hasta que un día llegó un humilde trabajador con una idea que, luego de ponerla en práctica, acabó con años de guerras y angustia, y trajo la felicidad a toda la nación.
Ahora el rey se encontraba ante un nuevo dilema: si permitía que ese hombre entre a su bóveda, en siete minutos podía desvalijarla. Y toda la fortuna acumulada por él y por sus antepasados, se perdería en un instante. Por otro lado, si no le daba el premio, aparecería como un rey mentiroso. ¿Y cómo podría en el futuro imponer su autoridad, si en el momento más trascendental de la historia de su país, había faltado a su palabra?
Reunió a su gabinete y le pidió un consejo a sus ministros. Uno de ellos sugirió lo siguiente: “Si su majestad acepta poner en práctica mi plan, ni se verá afectado su buen nombre, ni su tesoro será reducido”.
“¿De qué se trata?”, quiso saber el rey.
“Tengo conocimientos de que ese hombre, a pesar de su situación, es muy afecto a la música. Mi idea es que el día que le toque entrar a recibir su premio, coloquemos en la bóveda una orquesta que ejecutará las más armoniosas melodías. No me cabe duda que, cuando las escuche, quedará extasiado y no alcanzará a sacar nada de allí”.

El proyecto fue aceptado por el rey y tomó la decisión de llevarlo a cabo. Llegó el día, y el hombre se vistió de fiesta. También vistió de fiesta a todos sus familiares, que ya hacían proyectos, calculando la inmensa cantidad de dinero y riquezas que iba a acumular el ganador del premio.
Fueron todos al palacio del rey, y antes de despedirse, la esposa, los hijos y los familiares del hombre, le auguraban buena suerte y le daban indicaciones de cómo debía hacer para juntar la mayor cantidad de cosas en menos tiempo.
“Toma los objetos más pequeños, pero de mayor valor”, le decían unos. “No pierdas ni un segundo, aprovecha bien todo el tiempo”, le aconsejaban los otros. Los súbditos del rey vinieron por él; lo separaron del grupo y lo introdujeron en la bóveda. El tiempo comenzó a transcurrir.
Una vez adentro, lo primero que le llamó la atención fue la cantidad y la calidad del tesoro que estaba a su alcance. Cuando se iba dirigiendo al primero de los objetos que iba a tomar, escuchó los acordes de la orquesta que comenzó a tocar. Era una melodía hermosa, como las que a él le gustaban. Se quedó como paralizado, subyugado ante esa armonía de sonidos.

De repente, se dio cuenta que no fue para eso que entró a la bóveda, y siguió caminando hacia el tesoro. Y otra vez, llegó a sus oídos una música que parecía celestial. Por un lado, escuchaba los acordes de aquello que tanto le gustaba, y que lo distraía de su objetivo. Por otro lado, una voz interior le decía: “¡Cuidado! No te vayas a olvidar para qué viniste aquí”. Aparentemente, esa voz interior no sonaba tan agradable como la música, y
esta última terminó por concitar su atención de manera tal que no le permitió hacer nada de lo que se había propuesto antes de entrar a la bóveda.
Pasaron lo que al hombre le parecieron unos pocos segundos, y la puerta de la bóveda se abrió. A sus espaldas, se oye al soldado que antes lo había dejado entrar, diciendo: “¡Sal! Se te acabó el tiempo”.

Se encontró a sí mismo afuera, sin poder creer lo que había sucedido. Sus familiares corrieron a felicitarlo, y se quedaron petrificados cuando vieron que tenía ¡las manos vacías!.
¡Qué decepción! Toda su vida estuvo sufriendo para ganarse el pan. Y ahora que podía haberse hecho rico él y todos los suyos, no aprovechó la oportunidad. ¡Y todo por una simple música!

Una situación parecida a la relatada en la parábola anterior puede encontrarla el Iehudí después de cumplir su ciclo en la vida terrenal. Los años de existencia en la tierra son como los siete minutos. Son, en realidad, setenta años de promedio. Pero comparados con la Vida Eterna del Olam Habá, resultan insignificantes. El Instinto del mal sabe que la persona podría acceder a esa riqueza incomparable que es la Vida Eterna en el Olam Habá, y trata de hacer todo lo posible para impedirlo. Para ello, le hace escuchar a la persona esas “melodías hermosas”, con el fin de distraerle la atención de cuál es la verdadera finalidad de su existencia en este mundo.
Los placeres terrenales son como esas melodías, que le hacen olvidar cuál es su misión. Y de vez en cuando, la persona recuerda y toma conciencia de ello, por lo que cumple las Mitzvot y estudia Torá, pero el Instinto del mal sube más el volumen de esa música, y la persona a veces termina por distraerse totalmente.

En una cosa nosotros somos diferentes afortunadamente al hombre que entró a la bóveda a recibir su premio: aquel hombre no sabía que se le había tendido una trampa, y cayó en ella indefectiblemente. Si lo hubiese sabido, hubiese tomado las precauciones y se hubiera esforzado por no hacer caso a los sonidos que parecían bonitos, pero que encerraban una intención destructiva.

¡Bendito nuestro Di-s, que nos ha creado para Su Honor, y nos ha revelado el secreto de la vida! Nosotros sabemos, de un principio, que el Ietzer Hara (instinto del mal)
existe, y cuál es su intención. También Hashem nos ha hecho conocer cuál es la forma de callar esa música. Como está escrito: (le dice Hashem a Am Israel) “He creado el Ietzer hara Y también he creado su antídoto, que es la Torá. Si ustedes estudian Torá, no caerán en su trampa”.

 
 

Centro de Tora y Kabala Or Sinai

Comunidad OrSinai
Anasagasti 2085 | Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Teléfono: 4822-2285
info@orsinai.org.ar | www.orsinai.org.ar


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